¿Necesito una traducción certificada?
Por regla general, los ayuntamientos, las prefecturas, los tribunales comerciales y otras autoridades civiles exigen traducciones certificadas. Los jueces, abogados, notarios y otras autoridades jurídicas suelen solicitarlas, pero son (afortunadamente) independientes y decidirán en función de su capacidad y la de usted para comprender el documento fuente. Las universidades, los bancos y las compañías de seguros pueden pedirlas. En caso de duda, pregunte a la autoridad receptora. Si es imposible obtener una respuesta y su traducción es muy importante, elija la opción segura, porque una traducción certificada nunca será rechazada.

Esto es para traducciones de rutina, y un traductor jurado podrá confirmar su caso, pero para documentos menos rutinarios, sólo la autoridad receptora puede darle una respuesta definitiva. Si tiene la más mínima duda, sería prudente preguntar de nuevo, porque no hay nada peor que ver una traducción "ordinaria" rechazada después de una espera de 6 meses.


¿Cuál es la diferencia entre una traducción certificada y una traducción ordinaria?
La respuesta corta es la tranquilidad de las autoridades legales y cívicas de poder confiar en una traducción sabiendo que detrás de ella hay un traductor registrado y legalmente responsable. Para la respuesta larga, ¡siga leyendo!

¿Qué es exactamente una traducción certificada?
Una traducción certificada es muy detallada; incluso contiene el nombre de la autoridad que firmó el documento original y una descripción de su sello. Se reconoce por el sello oficial del traductor jurado, su firma y datos de contacto. Una traducción certificada también llevará una certificación fechada y numerada en la que se indique que es una copia fiel y legal (en traducción) de un documento original* y que el traductor tiene la autoridad requerida. Esta certificación hace que una traducción certificada sea aceptable para todas las autoridades: jueces, abogados, notarios, registradores, universidades y funcionarios de inmigración de todo el mundo, que siempre pueden ponerse en contacto con el traductor para su verificación.

* El documento de origen (que debe permanecer adjunto) también lleva el mismo sello, fecha, número y firma, ya sea un documento original o una copia escaneada.



 

¿Cuál es la diferencia entre una traducción "certificada" y una "jurada"?
En cuanto a la traducción en sí, no hay ninguna diferencia. Son dos nombres diferentes para una traducción hecha por un traductor jurado. Si quiere ser estricto, una traducción no puede ser jurada, así que no puede ser jurada realmente. Otros sinónimos en libre circulación son "traducciones legales" y "traducciones legalizadas".
 


¿Puedo solicitar una traducción certificada de cualquier documento?
Por regla general, se puede hacer una traducción certificada de cualquier documento original escrito en un idioma para el que haya un traductor jurado y aprobado por el Estado (véase la página "Traductores").

Una traducción certificada también puede hacerse a partir de una copia escaneada de un documento original, pero siempre es conveniente comprobar que las autoridades receptoras (ayuntamientos, tribunales de comercio, prefecturas, compañías de seguros, universidades, etc.) acepten una traducción certificada hecha de esta manera, ya que el tipo de documento original utilizado (un documento original o una copia escaneada) se indicará en la traducción.

Desde nuestra creación en 1994, hemos producido miles de traducciones certificadas en inglés, francés y español. Mantenemos una lista de autoridades que no aceptan traducciones hechas a partir de copias escaneadas, pero se modifica constantemente, demasiado constantemente para ser publicada, y aunque la mayoría de las traducciones son bastante estándar, cada mes nos trae algo nuevo.



¿Necesito tener una traducción legalizada?
En primer lugar, en Francia hay varios niveles de legalización de las traducciones y a veces hay que hacerlo todo:
- la legalización de la firma del traductor (en el ayuntamiento, o en una notaría);
- la legalización mediante una apostilla que certifica la condición de funcionario público que ha certificado la condición de traductor. La apostilla es expedida por el tribunal regional de apelación donde el traductor jurado está registrado;
- legalización para extranjeros por la Oficina de Legalización del Ministerio de Europa y Asuntos Exteriores;
- la legalización de los extranjeros por la embajada o el consulado del país en cuestión.

En segundo lugar, la necesidad de legalización, y el número de pasos a seguir, dependerá de tres cosas: el tipo de documento, el país de destino (si es o no signatario del Convenio de La Haya) y el tiempo (ya que los requisitos cambian).

Para asesorar a nuestros clientes, seguimos la tabla resumen del estado actual del derecho de los tratados sobre legalización, publicada por el Ministerio, pero de hecho la decisión sobre si la legalización es necesaria, y de qué tipo, no depende de nosotros. Tampoco pertenece al cliente. Es la autoridad que recibe la traducción la que solicitará, o no, una legalización que acompañará a la traducción.

 

¿Están mis documentos confidenciales en buenas manos?
Sí, y he aquí la prueba: toda traducción se trata con total confidencialidad, sin recurrir a un traductor subcontratado, no se almacena ningún documento de forma desmaterializada, ni se traduce utilizando la TOA (traducción asistida por ordenador). Todos son revisados internamente y devueltos en un formato pdf seguro y por correo prioritario rastreado. Sus datos personales se almacenan de acuerdo con el Reglamento Europeo de Protección de Datos 2016/679 del 27 de abril de 2016 (DPSR), y como guinda del pastel, si dentro de dos años nos escribe solicitando una copia adicional de una antigua traducción, tendrá que demostrar quién es usted de nuevo.


 

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